Salvo honrosas excepciones, podriamos decir que las mujeres se inclinan más hacia los gatos, y los hombres hacia los perros, y que incluso la mayoría de ellos, sobre todo los cincuentones, los detestan con tanta intensidad, que son capaces de hacerles daño con sádico placer.
La génesis de tanta crueldad viene de una idea muy arraigada en todos los hombres machistas. Si se les pregunta por qué odian a los gatos, automaticamente responden que son animales infieles, egoístas, desobedientes, y que las hembras, cuando están en celo, gritan enloquecidas y se frotan lascivamente contra la pared.
A diferencia de los perros, los gatos no se someten a la voluntad de su amo. Ante un azote, el perro se agacha o baja las orejas. El gato, en cambio, araña y muerde.
Asumo que debe ser incómodo para los hombres mayores, educados en una sociedad machista y reprimida, soportar que una hembra, de la especie que sea, pida sexo a “grito pelao” y exponga su apetito con tanta firmeza, que no les preste atención o los reconozca como el amo de sus deseos. Después de todo, si hay una frase que han popularizado nuestras madres y abuelas es: “No sé. Preguntale a tu padre”.
Si anem temps enrera, els gats eran essers divins a l'antic Egipte i varen deixar de ser-ho amb l'inquisició espanyola, representaven el mal , unes bèsties aliades amb les bruixes i el diable, potser és desde aquest moment gràcies al Tortejada i tota la seva camarilla que s'associa el gat amb la dona. Durant quantes generacions perdurarà l'influéncia de l'esglèsia, en fer-nos creure que la dona es inferior al home?.
ResponderEliminarDiferents, si però amb les mateixes qualitats i defectes.