viernes, 29 de enero de 2010

Democracia y capitalismo es igual a ambición, a corrupción y a dictadura

Nuestra democracia funciona, sobre la base de la alternancia de los partidos.
Pero el sistema ha fracasado, ya no hay ideología, solo existe ambición y mucha hipocresía
Como es posible que entre PSOE y PP sumen más de 500 casos de corrupción y sigan los mismos de siempre ocupando sus cargos de alto rango?
Abuso de poder, prevaricación, corrupción, falsedad, hipocresía, y lo llamamos política.
Codiciamos los bienes de los demás y a eso lo llamamos tener ambición.
Libertad de expresión es insultar, difamar, hacer correr bulos a través de los medios de comunicación.
En realidad cuando los apologistas de la democracia hablan de democracia, esconden sus verdaderos motivos que no es más que seguir ejerciendo el poder y trabajar y proteger a la dictadura económica que es lo que en definitiva gobierna en la mayoría de países de sistema capitalista por lo que la democracia no existe.
Entre elección y elección la "democracia" de los países como el nuestro, entra en receso para el pueblo y solo la ejercen los representantes electos que en su gran mayoría pasan a formar parte de la "clase política" un estamento casi corporativo de funcionarios que independientemente de su origen político o ideológico, empiezan a tener más intereses comunes entre sí que con quienes los votaron. Los elevados sueldos, las prebendas del poder, la distribución de beneficios, cargos públicos para "pagar" apoyos y favores políticos, subsidios, franquicias, viajes con sus consiguientes sequitos, etc, son todas cuestiones que hacen que la mayoría de los elegidos por el pueblo cierren filas en una causa común.
Hay en Catalunya una “cosa Nostra” conocido como G-16, grupo de presión que reúne a presidentes de diferentes organizaciones: Fomento (la patronal catalana), el Barça, el Espanyol, el Círculo Ecuestre, la Cámara de Comercio, el club de Polo, etc. Se reúnen una vez al mes y cortan y se reparten el pastel económico del país: "requalifica'm aquello", "Pasa’m algún consejo de administración", "habla con el Pepet para conseguir financiación para aquello”...
Es habitual que entre sus miembros se repitan los grandes apellidos catalanes: los Güell, los Millet, los Estrada, los Raventós, los Pujol...i muchos más, vaya, los de siempre. Son 400 y siempre son los mismos!", es un círculo de carácter cerrado. Tienen la arrogancia del triunfador y la seguridad de ser inmunes a todo.
Son los mismos que traficaron con esclavos hace décadas, que explotaron niños en las fábricas en tiempos de nuestros abuelos, que hicieron tratos con las dictaduras para conseguir aranceles y proteccionismo, que dieron listas de obreros "incómodos" a la Falange en la primera posguerra para que los "encauzaran" (lo que hicieron eficazmente, pero al "paredón" del Camp de la Bota). Son los mismos, también, que han aprovechado posesiones, poder e influencias para impulsar el "pelotazo" financiero e inmobiliario que nos ha llevado a la crisis que estamos viviendo. Eso sí, después de que ellos se hayan forrado.
La democracia es una forma de vida del ciudadano que es libre y soberano para elegir su destino y el destino de la sociedad. Pero la realidad es otra ya que el pueblo vota cada cuatro años pero los mercados votan todos los días, es decir que los dueños del capital deciden sobre el rumbo de la economía, los precios, la demanda laboral, las inversiones productivas, la distribución de la riqueza, etc, es decir, sobre nuestra propia vida, sobre nuestras posibilidades de ser libres.
En el capitalismo y sobre todo en su actual estatus, con una alta concentración de la riqueza, la democracia es una ficción. Es una farsa que se representa periódicamente, donde, se elija al que se elija, nada cambia en términos de poder y de riqueza. Un poco más para un lado, un poco más para el otro, pero el esquema de poder y apropiación de los valores creados por el trabajo humano es siempre el mismo.
Cabe preguntarse entonces ¿qué posibilidades existen de proyectarse un futuro? ¿o que camino seguir en la vida?, ¿A quien votar?
Si no hay justicia social no hay democracia, yo voto en blanco. ¡A la mierda!

1 comentario:

  1. De acuerdo, esto que expones es la puta verdad; pero ahora que ya sabemos que nadie se merece nuestro voto.Vamos a seguir tomandonos esas birritas ok.
    Un abrazo
    Mondey

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